MERCANTIL TEMA 4


 TEMA 4 MERCANTIL


LA REPRESENTACION EN EL DERECHO MERCANTIL: REPRESENTACION LEGAL, VOLUNTARIA Y ORGANICA.


El Código de Comercio, a diferencia del Código Civil, no posee una norma referente a la representación con carácter general sino que se refiere a ella fragmentariamente al hablar de los auxiliares del comerciante, de la comisión mercantil o de los socios gestores y administradores de las sociedades mercantiles.

El Derecho Mercantil parte del concepto, la naturaleza y las distintas clases de representación conocidas en la legislación civil y que se tratan extensamente en los correspondientes temas del programa. A modo de resumen, recordaremos que, según el origen de la representación, ésta puede ser:

- Legal: cuando el poder de representación viene impuesto por la ley. (ej. La representación de los hijos menores de edad titulares de empresas por sus padres). 

- Voluntaria: La representación se deriva de una relación jurídica negocial, que puede ser un contrato de trabajo (caso de los factores, dependientes y mancebos) o un contrato mercantil ( generalmente de comisión o agencia).

- Orgánica: La mal llamada representación orgánica puede ser entendida como la emisión de la declaración de voluntad de las personas jurídicas mediante sus órganos. Se trata de una teoría representativa surgida para responder a las necesidades de funcionamiento de la persona jurídica, que por su propia naturaleza no puede actuar por sí misma directamente, sino que ha de valerse del concurso de personas físicas que actúan como órganos de expresión de la voluntad social.

Pero son notas características de la representación mercantil las ss:

1º La atribución legal de la representación de las sociedades personalistas, a los socios gestores y de las capitalistas a los administradores.

2º La presunción legal de representación, insita en los contratos de factores y mancebos.

3º También es característico la “tipicidad del contenido” de la representación en los anteriores supuestos, especialmente de los administradores de las sociedades, entendiéndose que abarca todos los actos que estén dentro del giro o tráfico de la empresa.“

4º Igualmente es especialidad de la representación mercantil la exigencia de que, para ser eficaces frente a terceros, los poderes generales que otorgue un comerciante individual o una sociedad mercantil deban hacerse constar en el Registro Mercantil.

5º Y por último la estabilidad de la representación y su carácter personalísimo lo que afecta a la subsistencia y sustitución de los poderes mercantiles, que pasamos a estudiar a continuación:


SUBSISTENCIA Y SUSTITUCIÓN DE PODERES MERCANTILES

  1. En efecto, como hemos dicho, una de las especialidades de la representación mercantil es su estabilidad, exigidas por la seguridad del tráfico y por la protección de la misma empresa mercantil, a fin de evitar la paralización de sus actividades.

Esta estabilidad produce una mayor subsistencia de los poderes mercantiles respecto de los civiles, lo que se manifiesta: a) En la necesidad de inscribir su revocación en el Registro Mercantil, para que afecte a terceros. b) En la imposibilidad de revocar ciertos poderes, como sucede en las sociedades colectivas, respecto del administrador nombrado en el contrato social. c) También se manifiesta en la subsistencia de los poderes otorgados al comisionista o al factor, a pesar de la muerte o inhabilitación del comitente o principal, mientras no sean revocados expresamente por sus sucesores o representantes. Y también subsiste el “endoso de Apoderamiento” extendido en letras de cambio o cheques tras la muerte o incapacidad del poderdante.

  1. Otras de las especialidades de la representación mercantil es su carácter personalísimo, que afecta a la sustitución del representante, así, a diferencia del derecho civil, donde el mandatario puede delegar su encargo y nombrar un sustituto, salvo que el mandante lo prohíba, en el derecho mercantil, dice el Código de Comercio que “el comisionista desempeñará por sí los encargos que reciba, y no podrá delegarlos sin previo consentimiento del comerciante” Y si el comisionista hubiere hecho delegación, o sustitución con la autorización del comitente, dependerá de las gestiones del sustituto, si quedare a su elección la persona en quien había de delegar, y, en caso contrario, cesará su responsabilidad”.

Igual prohibición de sustituir afecta también a los “factores” y “mancebos de comercio”.



LA REPRESENTACION VOLUNTARIA: LOS AUXILIARES DEL EMPRESARIO. EL APODERADO GENERAL O FACTOR

Estrictamente sólo son Auxiliares de comercio las personas que, de modo permanente y desde dentro de la empresa, llevan a cabo operaciones mercantiles por cuenta y en nombre del comerciante, estando sometidos a este por una relación de subordinación y dependencia.

El C de C se ocupa de ellos dentro del título dedicado a la comisión mercantil y los califica de apoderados o mandatarios, confundiendo así mandato y representación, pues los auxiliares son representantes, pero no mandatarios ni comisionistas. El contrato que los une con el comerciante es el de trabajo, si bien en el caso de los factores y de los viajantes o representantes de comercio, su relación laboral es de carácter especial.

  1. En efecto, el FACTOR es un apoderado general o gerente “de una empresa o establecimiento fabril o comercial, por cuenta ajena, autorizado para administrarlo, dirigirlo o contratar sobre las cosas concernientes a él, con más o menos facultades, según hala tenido por conveniente el propietario”.

El factor, ha de tener capacidad para ejercer el comercio y estar debidamente apoderado, por escritura pública inscrita en el Registro mercantil.

Y aunque algunos autores, URÍA, MENENDEZ, entienden que el factor sólo esta autorizado para realizar los actos que determine su poder, Garrigues, en posición con la mayoría de la doctrina y la moderna jurisprudencia, considera que las facultades representativas del factor, son típicas, y, por tanto, está facultado para realizar todos los actos relativos al giro o tráfico de la empresa, sin que las limitaciones a este ambito, aunque consten en el registro mercantil, puedan hacerse valer frente a terceros.

Así se desprende de la regulación del Factor Notorio, es decir de aquel, de que cuyo nombramiento no figura inscrito en el Registro, pues dice el C de C que “ los contratos celebrados por el factor de un establecimiento o empresa, cuando notoriamente pertenezca a una empresa o sociedad conocidas, se entenderán hechos por cuenta del propietario de dicha empresa o sociedad, aún cuando el factor no lo haya expresado al tiempo de celebrarlos, siempre que estos contratos recaigan sobre objetos comprendidos en el giro o tráfico del establecimiento.

Así pues, y volviendo al factor con poder expreso, la publicidad en el registro mercantil solo alcanza a la existencia y revocación del poder, pero no a su contenido, que es típico. No obstante el principal puede conferir poderes más amplios, (comprar y vender inmuebles, establecimiento de sucursales o la propia empresa).

Y si el factor contrata en nombre propio queda obligado directamente con la persona con quien contrate, pero si la negociación se ha hecho por cuenta del principal, la otra parte contratante puede dirigir su acción 1º contra el factor o 2º contra el principal.

  1. Por su parte LOS DEPENDIENTES son apoderados singulares, a quienes el comerciante encomienda “el desempeño constante, en su nombre y por su cuenta, de alguna o algunas gestiones propias del tráfico a que se dediquen, en virtud de pacto inscrito o verbal y comunicándolo a los particulares con avisos públicos o por medio de circulares a sus corresponsales.

Y los actos de estos dependientes o mandatarios singulares no obligaran a su principal sino en las operaciones propias del ramo que determinadamente les estuviese encomendado”. Entre estos dependientes se encuentran:

a) Los Mancebos, que están autorizados para regir una operación mercantil o alguna parte del giro o tráfico de su principal.

b) Y los viajantes o representantes de comercio son las personas que en nombre y por cuenta del principal, visitan a los clientes, ofrecen contratos, recogen los pedidos etc.



EL DERECHO DE LA COMPETENCIA

La libre competencia es un concepto básico en la economía de mercado. Pero a diferencia de los ordenamientos del siglo XIX que estimaban que la protección de la libre competencia se debía basar pura y simplemente en su reconocimiento, los ordenamientos del siglo XX y XXI, contienen una serie de normas encaminadas a asegurar y proteger la libre competencia que favorece tanto al empresario como a los potenciales consumidores.

En nuestro derecho, esta regulación esta contenida fundamentalmente, en la Ley de Defensa de la Competencia de 3 de julio de 2007 y su Reglamento de 22 de febrero de 2008.

Esta ley deroga expresamente la anterior de 1989, con la cual se corresponden los epígrafes del presente tema, si bien nosotros seguiremos la sistemática de la ley vigente.

Comienza la ley por ocuparse de las “conductas prohibidas”. Las “conductas”, en general, son aquellos actos o hechos jurídicos, llevados a cabo por uno o varios empresarios, que, por su significado y contenido económico, se relacionan con la situación de libre competencia que debe existir en el mercado produciendo una alteración de las mismas.

Y así, como conductas prohibidas, la ley se ocupa en primer lugar de las “conductas colusorias”, a las que define como todo acuerdo, decisión o recomendación colectiva, o práctica concertada o conscientemente paralela, que tenga por objeto producir o que pueda producir el efecto de impedir, restringir o falsear la competencia, en todo o en parte del mercado nacional.

Como conductas colusorias concretas, la ley especifica las ss:

a) La fijación de forma directa de precios o de otras condiciones comerciales o de servicio.
b) La limitación o el control de la producción, la distribución, el desarrollo técnico o las inversiones.
c) El reparto del mercado o de las fuentes de aprovisionamiento.
d) La aplicación de las relaciones comerciales o de servicio, de condiciones desiguales para prestaciones equivalentes que coloquen a unos competidores en situación desventajosa frente a otros.
e) La subordinación de la celebración de contratos a la aceptación de prestaciones suplementarias que, por su naturaleza o con arreglo a los usos de comercio, no guarden relación en el objeto de tales contratos.

Tales acuerdos, decisiones y recomendaciones son nulos de pleno derecho salvo que estén amparados por una exención legal.

Al lado de las conductas colusorias están las conductas abusivas”, a las que la ley se refiere con carácter general, diciendo que queda prohibida la “explotación abusiva por una o varias empresas de su posición de dominio en todo o en parte del mercado nacional”.

Y después recoge determinados supuestos de abuso como: 1º La imposición de forma directa o indirecta de precios u otras condiciones comerciales o de servicios no equitativos. 2º La limitación de la producción, la distribución o el desarrollo técnico en perjuicio injustificado de las empresas o de los consumidores. 3º La negativa injustificada a satisfacer demandas de compra de productos o de presentación de servicios.

Respecto de las conductas autorizadas o autorizables, hay que señalar que la ley actual pasa del régimen de autorización singular de acuerdos prohibidos a un sistema de “exención” legal, en línea con el modelo comunitario.

Así se distingue entre conductas exentas por su naturaleza y conductas exentas por una ley especial:

-Las primeras son aquellas conductas restrictivas de la competencia que contribuyen a mejorar la producción o la comercialización y distribución de los bienes o servicios, o a promover el progreso técnico o económico. Tales conductas no se consideran prohibidas, sin que sea necesaria decisión previa alguna a tal efecto, si bien esta exención se aplica a las conductas colusorias pero no a las abusivas.

- Por otro lado, como hemos dicho, la prohibición de las conductas colusorias y abusivas no se aplicará a las conductas que resulten de la aplicación de una ley, si bien, ello sin perjuicio de la aplicación de las normas comunitarias sobre la materia.

Por último indicar que las anteriores prohibiciones no se aplicarán a aquellas conductas que por su escasa importancia no sean capaces de afectar de manera significativa a la competencia.

En cuanto a LOS ORGANOS DE DEFENSA DE LA COMPETENCIA, la ley de 3 de julio de 2007 crea en el ámbito estatal, una institución única e independiente del gobierno, la Comisión Nacional de la Competencia, desapareciendo los antiguos “Sevicios” y el “Tribunal” de Defensa de la Competencia.

La Comisión Nacional de la Competencia es un organismo público encargado de preservar, garantizar y promover la existencia de una competencia efectiva en los mercados en el ámbito nacional. Tiene una estructura piramidal centrada en dos organismo separados: la Dirección de Investigación y el Consejo que realizan sus respectivas funciones de Instrucción y Resolución de los expedientes, bajo la supervisión del Presidente de la Comisión. Pero la Comisión Nacional de la Competencia, no sólo instruye procedimientos para sancionar conductas delictivas de la competencia, sino que también la ley le atribuye las funciones de Arbitraje, Competencias Consultivas y Labores de Promoción de competencia en los mercados.

Por último indicar que además la Comisión debe publicar todas sus resoluciones, puede ordenar la elaboración de informes sobre la situación de la competencia en los mercados o sobre los efectos de la concesión de ayudas públicas e incluso puede impugnar los actos o normas dictadas por la administración pública que no sean de rango legal y afecten negativamente a la competencia en los mercados.



LA COMPETENCIA DESLEAL.

Se encuentra regulada en la Ley de Competencia Desleal , de 10 de enero de 1991, y en la Ley General de Publicidad de 11 de Noviembre 1988 si bien esta materia ha sufrido una profunda reforma con la Ley 29/2009, de 30 de diciembre, por la que se modifica el régimen legal de la competencia desleal y de la publicidad para la mejora de la protección de los consumidores y usuarios, que modifica ambas normas y se encarga de trasponer las directivas europeas sobre la materia.

La competencia desleal se puede definir como el comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe. La ley 29/2009 añade que en las relaciones de los empresarios con los consumidores se entenderá contrario a la buena fe el comportamiento del empresario o profesional en el que concurran dos elementos: que resulte contrario a la diligencia profesional que le es exigible en sus relaciones con los consumidores, y que distorsione o sea susceptible de distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor medio

En cuanto a los actos que la ley considera actos de competencia desleal, distingue entre actos de competencia desleal (que tutelan el interés tanto de los empresarios como en su caso, de los consumidores) y las prácticas comerciales con los consumidores y usuarios (protegen únicamente el interés de los consumidores)

 - La ley recoge entre otros los siguientes Actos de competencia desleal: 1º)Actos de engaño. 2º)Actos de confusión. 3º)Las omisiones engañosas. 4º) las prácticas agresivas. 5º)Los actos de denigración. 6º) Los actos de comparación. 7º) Los actos de imitación, que si bien están inicialemnte permitidos , se reputan comportamientos desleales cuando la imitación resulta idónea para generar la asociación por parte de los consumidores; o cuando suponga un aprovechamiento indebido de la reputación o el esfuerzo ajenos. 8º) La explotación de la reputación ajena. 9º) La violación de secretos industriales etc….. 

- Y considera Prácticas comerciales desleales con consumidores y usuarios :
  • Las prácticas engañosas como las prácticas engañosas por confusión, sobre códigos de conducta u otros distintivos de calidad, prácticas de señuelo y las prácticas promocionales engañosas, prácticas de venta piramidal…
  • Las prácticas agresivas: por coacción, por acoso, prácticas agresivas en relación con los menores y otras prácticas agresivas del art 31
    Ante cualquiera de los actos antes mencionados la Ley concede a los perjudicados una serie de acciones civiles entre las que señalamos: la acción declarativa de la deslealtad del acto, la acción de cesación o prohibición de reiteración futura, la acción de remoción de efectos, la acción de rectificación, la acción de indemnización de daños y perjuicios y la acción de enriquecimiento injusto..

    La  publicidad: Por último añadiremos algunas notas sobre el régimen de publicidad desleal. Regulada por la Ley General de Publicidad tiene por objetivo velar por una publicidad lícita y leal. La ley considera como supuestos de publicidad ilícita la publicidad que atenta contra la dignidad de la persona o vulnera los valores y derechos reconocidos en la CE, también considera ilícita la publicidad subliminal, la engañosa, la agresiva y la que infrinja lo dispuesto en la normativa que regule la publicidad de determinados productos, bienes o servicios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

PRESENTACION

HASTA LUEGO